El gol de Aubameyang y ese triunfo inesperado en Villarreal enfrentó al Deportivo con una realidad que creía olvidada: la de sentirse, al menos, por unas horas como un equipo Champions. El pitido final del Alavés-Osasuna de este domingo descabalgará al equipo coruñés de esa cuarta plaza, aunque últimamente el fútbol español ya se ha hecho acreedor de un quinto equipo para la nueva Liga de Campeones. En la cuarta jornada se puede considerar circunstancial que un grupo coquetee con estas posiciones, aunque sea un recién ascendido. Pero tampoco hay que desdeñar que el Dépor recupere sensaciones de otro tiempo. De hecho, hace 14 años que no acaba una jornada de liga en posiciones que den acceso a la máxima competición continental. Tres lustros que son un mundo para un equipo que es campeón de liga y que, entre 2000 y 2005, asaltó todos los grandes templos europeos.
La última vez que el Dépor finalizó una jornada de Primera entre los cuatro primeros fue el 20 de agosto de 2012. Era el estreno del equipo coruñés después del ascenso y ese día en Riazor batía a Osasuna (2-0) y se hacía con esa plaza de privilegio durante una semana. A pesar de ese alegrón a las órdenes de Oltra, no fue precisamente una temporada de festejos porque la marcha errática del equipo provocó la destitución del valenciano y la llegada de entrenadores como Domingos Paciencia y Fernando Vázquez. Nada evitó el descenso.
Para encontrar un puesto Champions más consolidado, hay que remontarse a la temporada 2009-10, con Lotina como máximo responsable técnico. En ese ejercicio, un Dépor que había jugado en temporadas previas competiciones europeas acabó cuarto en las jornadas 6, 7 y 17, tras ganarle esos fines de semana a Tenerife (0-1), Sevilla (1-0) y Osasuna (1-0). No pudo conservar esa plaza al final de la campaña, pero llegó al final de la primera vuelta en una pelea que la lógica decía que no era la suya.
Tentativas posteriores
La última gran temporada del Deportivo en Primera División fue la 2015-16, esa en la que con el viento de cola de la salvación del Camp Nou y con un Lucas estratosférico, llegó a Navidad en posiciones europeas, aunque posteriormente se desinfló. Así en la jornada 13 de esa campaña era quinto. Un año después, ya sin el ariete coruñés y con Gaizka Garitano en el banquillo, ocupó la misma plaza en la jornada 2.